El S&P 500 ronda el precio objetivo de Morgan Stanley, los 2.100 puntos, y la firma mantiene esta meta sin cambios y augura un rendimiento plano para el selectivo de aquí a finales de año por tres razones.
Primero, el débil ritmo de crecimiento de Estados Unidos (los economistas de la firma esperan un repunte del PIB del 1,8% en 2016) que derivará en una demanda escasa, con el consecuente crecimiento bajo de las ventas y unos márgenes estancados desde hace ya cinco años, explican.
Segundo, se espera que el beneficio por acción (BPA) operativo se eleve un 9%, hasta los 110 dólares, pero el BPA ajustado será plano por tercer ejercicio consecutivo. Habrá más revisiones a la baja, pronostican.
Tercero, las valoraciones parecen bastante estrechas con respecto a la media histórica tanto en precio/beneficio; flujo de caja libre; EV/EBITDA; y otras métricas.
Respecto a los resultados empresariales, desde Citi reconocen que, de momento, los del primer trimestre están superando las expectativas, pero, no podemos olvidar que estas eran muy bajas. Y, además, añaden: "Una subida sostenida adicional de las bolsas requiere unas cifras no sólo mejores de lo esperado como que sean buenas".