Una ‘Smart City’ se define como aquella ciudad en la que el desarrollo urbano se basa en la sostenibilidad tanto en el aspecto económico, como social o incluso político. Para alcanzar dicho término, la mayor parte de las ciudades ha abrazado la tecnología con el objetivo de contar con infraestructuras eficientes en términos de gestión del agua, la electricidad, el gas, las comunicaciones, los transportes… ya que precisamente la tecnología permite mejorar en gran medida los servicios que se ofrecen a la comunidad respetando los criterios medioambientales. Sin embargo, nos olvidamos a menudo de que la tecnología es también un facilitador de crímenes si no se cuenta con la protección adecuada.
Prácticamente todos los ciudadanos se benefician de los avances que supone una ciudad conectada: trámites mucho más rápidos con el Ayuntamiento, cita previa online con el médico, matrícula en centros educativos a través de Internet y sin colas, lectura de los contadores de forma remota… Sin embargo, igual que facilitan las gestiones a los ciudadanos, abren la puerta a nuevos vectores de ataque para los ciberdelincuentes, siempre que los sistemas no se encuentren correctamente protegidos.
"No es necesario pensar en grandes infraestructuras para esperar un ataque cibernético por parte de un delincuente: cualquier sistema conectado a una red es susceptible de ser atacado si no se cumplen tres premisas: protección adecuada, procesos definidos y respetados y personas concienciadas", recuerda Antonio Ramos, experto en ciberseguridad y responsable de contenidos de Mundo Hacker Day 2016, el mayor encuentro de seguridad informática de España que se celebra el próximo 27 de abril en Madrid y en el que se mostrarán ejemplos reales de ataques a sistemas de gestión urbana.
Ataques en casa y fuera de casa
Los delitos que se pueden cometer gracias a la hiperconexión a Internet no tienen por qué ser solamente ciberdelitos. Si pensamos, por ejemplo, en un acceso ilícito a los contadores inteligentes del suministro eléctrico, el malhechor podrá saber si hay alguien en casa antes de entrar a robar. Dentro de casa, también, muchos de los aparatos que usamos a diario, más allá de PC, móvil o Tablet, se encuentran conectados, como algunos juguetes de los niños que incluso cuentan con webcam pero sin posibilidad de introducir credenciales que doten de seguridad a la conexión, por lo que un ciberdelincuente podría estar conectado remotamente a la cámara del peluche y observar lo que ocurre en el domicilio.