Escribano, el breve: una presidencia marcada por la polémica

La tensión en el Consejo de Administración llegó a un punto insostenible, después de que consejeros independientes cuestionaran el buen gobierno corporativo.
Ángel Escribano, presidente de Indra Ángel Escribano, presidente de Indra
Ángel Escribano, presidente de Indra :: Indra

La convocatoria para considerar su cese y comunicarlo a la CNMV estaba previsto hace semanas, pero finalmente ha sido hoy.

Ángel Escribano abandona Indra luego de una crisis corporativa ensordecedora para una de las compañías españolas más prometedoras en la economía global.

La crisis de Indra preocupaba en Europa y en los principales núcleos de poder político y económico. La empresa maneja informaciones y contratos de alta sensibilidad para los intereses de España.

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Eso exige gestionar la empresa con la mayor autoexigencia, ética y transparencia posible, algo que hasta ahora tampoco ha quedado constatado, pese a los resultados de gestión obtenidos por Escribano, al que definen como «directo e industrial», un perfil poco convencional para una empresa que trabaja con datos estratégicos.

El Estado ha forzado su posición en el Consejo de Administración y ha terminado por cumplir su objetivo: Ángel Escribano no debería seguir al frente de Indra y debe cesar de sus funciones. Y así ha sido.

En fechas rcientes, el presidente ejecutivo de la tecnológica postergó su destitución al renunciar a la fusión con su empresa familiar EM&E en una reunión extraordinaria del consejo. Lo que, en su opinión, desactiva la percepción de conflicto de interés y deja sin efecto la reinvindicación de su cese.

La decisión del directivo ha complicado la estrategia gubernamental de construir un campeón nacional de defensa, en un momento clave para el sector en la geopolítica mundial.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, verbalizó, desde el primer minuto, la «pérdida de confianza» en Escribano. Explicitó, de hecho, el «conflicto de interés», que resulta cierto y es poco edificante para un liderazgo empresarial de primer nivel. Escribano actuaba como presidente de la fusionante y como propietario de la fusionada.

Conflictos de interés y control estatal

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con un 28% de participación en Indra, había pedido el cese de Escribano por «conflicto de interés» debido a su participación del 50% en EM&E. Al detener la operación, Escribano eliminó la principal justificación para su destitución.

La fusión entre Indra y EM&E estaba enmarcada en el plan estratégico del Ejecutivo para crear un líder nacional en defensa. La paralización afecta el proyecto gubernamental tras la guerra de Ucrania.

Para el Estado, la parálisis de la fusión precipitará la salida de Escribano al frente de Indra, cuya continuidad consideran ya «insostenible», según las últimas informaciones publicadas por Diario El Mundo.

El enfrentamiento entre el Gobierno y Escribano complicó el escenario. La Sepi, en alianza con el grupo vasco Sapa, influye en el cambio de opinión del Gobierno sobre Escribano. Juntos suman el 35% del capital de Indra.

La continuidad del consejero delegado José Vicente de los Mozos también está en duda, ya que su contrato finaliza en junio.

Impacto bursátil y pérdidas significativas

La compañía ha experimentado una caída bursátil significativa, eliminando las subidas anuales impulsadas por resultados récord. La Sepi, principal accionista, ha sufrido pérdidas superiores a los 400 millones de euros.

A pesar de un ligero repunte de las acciones tras anuncios de que la fusión podría reconducirse, la semana termina con una pérdida del 15% de capitalización, situando las acciones en 50 euros.

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