Los últimos datos demuestran el creciente interés de los fondos de pensiones por la inversión de impacto.
Así lo indica el estudio de “DWS y CREATE-Research: Impact Investing 2.0 – Advancing into public markets”, que el 22% de los fondos de pensiones encuestados ya han ya han implementado, o están en proceso de implementar, la inversión de impacto como parte de sus inversiones pasivas.
De hecho, la principal conclusión que se desprende de esta investigación es que esta inversión está destinada a formar parte de los mercados, y que, tal y como indican desde el equipo de investigación, está as inversiones pasivas, como los fondos cotizados (ETFs) y los mandatos, serán un importante motor de este desarrollo.
"Los fondos de pensiones consideran cada vez más que su deber es contribuir, en nombre de sus pensionistas, a mitigar los efectos negativos del desarrollo económico pasado sobre el medio ambiente, el clima y la biodiversidad. Todavía queda mucho camino por recorrer, pero ya se ha dado el primer paso importante", señala Amin Rajan, Chief Executive de CREATE-Research.
Factores clave que impulsan la inversión de impacto
El estudio muestra que el avance de la inversión de impacto está impulsado por dos datos clave: para alcanzar el objetivo mundial de cero emisiones netas en 2050, es probable que se necesiten inversiones de 100 billones de dólares; y para implementar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas en 2030, se necesita un gasto anual de entre 5 y 7 billones de dólares. Los mercados privados no pueden reunir este capital por sí solos debido a su escalabilidad limitada. Sin embargo, los instrumentos que cotizan en bolsa, como los fondos y los ETFs, ofrecen tanto la escala como el alcance para movilizar el capital necesario.