El crecimiento económico y el envejecimiento poblacional en los países occidentales afectarán a la recaudación impositiva. Según el informe elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Funding the Future: The Impact of Population Ageing on Revenues across Levels of Government, el efecto demográfico tendrá implicaciones en los ingresos salariales, los activos disponibles y los patrones de consumo a lo largo del ciclo vital, además del propio cambio estructural en la población.
El estudio tiene como objetivo cuantificar el efecto del envejecimiento poblacional en la flotabilidad fiscal –un indicador para medir la eficiencia y la capacidad de respuesta de la movilización de ingresos cuando hay un cambio en el PIB– en los países miembros de la OCDE.
Para realizar las previsiones a futuro, la OCDE se ha basado en la evolución de la recaudación impositiva sobre el porcentaje del PIB entre 1995 y 2018. En los 23 años analizados, apenas ha variado el peso de la misma sobre el total de la economía. En el caso de España, todos los tributos han aumentado su peso en la economía en el periodo analizado: el IRPF, 0,2 puntos porcentuales; el impuesto de sociedades (+0,8 pp); las cotizaciones a la seguridad social (+0,5 pp); el impuesto sobre la propiedad (+0,7 pp); y el IVA (+1,1 pp).
Además, en relación a nuestro país, la OCDE apunta a que, en la actualidad, ocupamos la séptima posición de las naciones más envejecidas de las 38 –la edad media de la población española se sitúa en torno a los 43 años–. Se espera que para 2040 esta tendencia se intensifique. Una de las principales consecuencias es la reducción del porcentaje de población en edad de trabajar: se pasará del 66% actual, al 58% en tan solo dos décadas.
Consecuencias del envejecimiento sobre la presión fiscal y los presupuestos gubernamentales
En muchos países de la OCDE, la financiación de los sistemas de salud se verá sometida a una gran presión durante las próximas décadas. La organización prevé que el envejecimiento de la población aumente la demanda de los sistemas de salud de los países miembros y reduzca la fuerza de trabajo. La OCDE espera que ambos factores tengan un impacto negativo en la sostenibilidad de los sistemas nacionales de salud.