Pese a las dificultades para formar Gobierno, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, se ha mostrado optimista, "estamos más cerca que hace diez días", después de la reunión con ERC y DiL. Optimista, aunque se ha cerrado la puerta del apoyo inderecto, vía abstención de las fuerzas nacionalistas. El socialista ha indicado que no ha pedido que le respalden y los independentistas han reconocido que Sánchez se opone a un referéndum para Cataluña, algo que consideran obligatorio para facilitar su investidura.
Pero su comparecencia tras la reunión se ha centrado en las negociaciones con Podemos y no ha podido evitar el distanciamiento de los dos partidos. Sánchez ha explicado que se niega a reunirse con Pablo Iglesias, tal como pidio ayer, porque es el momento de que negocien los equipos, "sólo me reuniría para firmar un pacto". "Es el momento de trabajar, de negociar y por nosotros no va a ser que no hay acuerdo", ha añadido, y ha reprochado a Podemos la forma de negociar a través de rueda de prensa.
El líder socialista, que recibió el encargo del rey para intentar formar Gobierno después de que el líder del PP, Mariano Rajoy rechazara ese ofrecimiento por carecer de los apoyos necesarios, ha rechazado buscar el apoyo de fuerzas independentistas catalanas a su investidura, pero necesitaría al menos su abstención para gobernar.
Por tanto, las posibilidades de que Pedro Sánchez logre ser investigo presidente son muy escasas. Mientras, Podemos volvió ayer a lanzar una lanza en favor del independentismo. La oferta de programa de gobierno que Podemos ha remitido al PSOE y al resto de formaciones políticas incluye la convocatoria de un referéndum "con garantías en Cataluña" como medida "imprescindible" aunque no marca plazos, pero sí concreta que la pregunta debe ser "única y clara". Asegura su líder, Pablo Iglesias, que compareció ayer en el Congreso junto a Carolina Bescansa, que "desea de corazón" que su presidente sea Pedro Sánchez, a pesar de que mantiene en su propuesta una de las líneas rojas fijadas por el líder del PSOE y apuntalada por su Comité Federal.
Otra de las claves de la difícil investidura de Sánchez es que Podemos no apoyará un acuerdo entre los socialistas y Ciudadanos, a pesar de que Iglesias ha rechazado que en política se establezcan vetos y que le pedirá a Albert Rivera que se plantee la abstención a este gobierno, tras leer y debatir sus propuestas.