El hidrógeno se ha convertido en una verdadera fuente de posibilidades. Sus bondades abarcan desde la disminución del dióxido de carbono hasta el abaratamiento en sus costes de producción, pero, sin duda, lo que hace que este elemento químico se haya posicionado como una de las energías más favorables es el abanico de posibilidades que ofrece a la hora de ser empleado. Existe incluso toda una gama de colores (gris, azul, amarillo…) según su funcionalidad que está permitiendo a la industria avanzar notablemente.
Sin embargo, si hay un tipo de hidrógeno que está suscitando especial interés es el verde. Su producción resulta de energías renovables, caracterizadas por su baja contaminación, lo que está abriendo un sinfín de puertas a las cadenas de producción, especialmente de aquellas que se sirven de la más puntera tecnología.
La nula emisión de CO2 de la producción de hidrógeno verde lo sitúa por encima del resto de energías de su misma familia, solo que el sistema de almacenamiento que requiere es aún demasiado elevado. Ello supone un alto coste que se refleja en el precio final de las energías renovables, de ahí que sea una absoluta necesidad el abaratamiento de la tecnología necesaria para su electrolisis, o lo que es lo mismo, su producción.
Existen varias alternativas al hidrógeno verde, como puede ser el azul, procedente del gas natural. Esta fuente de energía, el hidrógeno azul, aunque también presenta aspectos positivos, entre ellos la captación de carbono o el fácil acceso que se tiene al gas natural, también en cuanto a sus bajos precios. No obstante, el hidrógeno azul no permite la plena captura de las emisiones de CO2 durante su producción, además de necesitar ser transportado para su almacenamiento que, a su vez, genera carbono no deseado.
La guerra de Ucrania como acelerador de la industria del hidrógeno
España se ha propuesto liderar la producción del hidrógeno verde y, de momento, ya lidera Europa como país de referencia en la producción de esta energía, con Estados Unidos como principal competencia. Pero el país se ha ‘puesto las pilas’ especialmente desde que la invasión rusa en Ucrania comenzara, con el fin de independizarse de los combustibles fósiles procedentes del este europeo.