Bruselas reconoce que España es hoy la economía que tira del carro en el viejo continente. Su PIB retomó impulso en el último trimestre del año pasado y “se expandió con un robusto 0,7%, en parte gracias al rebote de las exportaciones netas”.
Los riesgos sin embargo están muy presentes por el efecto contagio que llega desde los vecinos europeos, las tensiones comerciales creadas por la Administración Trump o la incertidumbre política del Brexit, que está frenando la inversión empresarial y condicionando la actividad del sector automovilístico.
La Comisión Europea rebaja una décima la previsión de crecimiento para España y la deja en el 2,1% este año y en el 1,9% el próximo. “El ciclo madura”, reconoce el equipo del Comisario de Economía, Pierre Moscovici.
La desaceleración de la economía española está provocada, principalmente, por el consumo privado, una creación de empleo que reduce su pujanza, “también debido al esperado impacto amortiguador del incremento del salario mínimo”, o la desaceleración de la inversión, tanto en equipamiento como en la industria.
EUROPA ENTRA EN DESACELERACIÓN CLARA