En materia de exportaciones, por ejemplo, las ventas españolas a China solamente sumaron el 3,43% del total de la UE en 2019. Alemania, al tener a China como primer socio comercial, acapara la mitad de todas las exportaciones realizadas desde la UE. Y en turismo, pese a ser segunda potencia mundial, España ha venido recibiendo tres veces menos turistas que Francia. Con apenas setecientos mil viajeros, según datos de FRONTUR, España recibió un 15% del turismo chino a Europa en 2019.
El potencial comercial de España en China, coinciden todos los analistas, está bastante alejado de los datos del año 2019. Si la mitad de las exportaciones europeas hacia China corresponden a maquinaria/vehículos, este capítulo solamente ha sumado el 4,6% de toda la exportación española. Las exportaciones españolas a China, es cierto, crecieron un 8,3% en 2019. Pero, de no haber sido por el incremento exponencial de las exportaciones de cerdo congelado (+230%), las ventas totales a China se habrían reducido en 2019. El cobre, otro bien intermedio con bajo valor añadido, fue la segunda exportación más importante de España a China. Suecia exporta maquinaria pesada, ligera, vehículos, componentes de automoción o bienes farmacéuticos. Francia exporta maquinaria, turbinas de gas, bienes farmacéuticos o aeronáutica. Italia exporta maquinaria, vehículos o medicinas. Todas, a diferencia de España, son industrias de alto valor añadido. En moda e industria química, no obstante, España mantiene una tendencia al alza interesante. En productos químicos, por ejemplo, las exportaciones españolas a China han aumentado casi tanto como dentro del conjunto de la UE. Sin embargo, en comparación con el total comunitario, apenas suman un 3%. Y en maquinaria/vehículos, uno de cada dos euros de toda la exportación europea a China, las ventas españolas apenas alcanzaron el 0,28% del total de la UE.
PRESENCIA DÉBIL EN CHINA
España está entre los veinte primeros exportadores del mundo. Sin embargo, no se encuentra ni entre los treinta principales vendedores de bienes a China, registrando el tercer déficit comercial más abultado de toda la UE. A nivel global, nueve de cada diez euros en importaciones españolas se cubren con las exportaciones, si bien la tasa de cobertura con China es solamente del 23%. La relación comercial bilateral, además de tener un volumen bastante discreto, es inequívocamente asimétrica. Las inversiones españolas en China también se han desacelerado bastante desde la crisis del euro de los años 2010-12. España, en estos momentos, apenas tiene un stock ligeramente superior a los tres mil millones de dólares. China, por su parte, mantiene una inversión total de dieciocho mil millones en España. Esto último tiene dos explicaciones. En primer lugar, la restricción de los servicios ha limitado notablemente la expansión del sector español en China. Y, en segundo término, la crisis de deuda soberana ha cambiado todos los paradigmas. China, del vigésimo puesto a finales 1999, es ahora el segundo emisor mundial de inversión extranjera. Pero, pese a todo ello, la inversión española en China sigue siendo testimonial comparada con otras potencias comerciales de la UE.
BENEFACTORES