La prórroga de los actuales Presupuestos Generales del Estado y la ausencia de nuevas medidas pueden complicar la evolución de la economía española en los próximos meses, en la medida en que se prevé una nueva desviación del déficit y se van confirmando los síntomas de desaceleración.
La ralentización procederá de la demanda nacional, sobre todo, del consumo de los hogares y de las administraciones públicas. El crecimiento del consumo privado perderá fuerza por la desaceleración que ya ha comenzado a notarse en la creación de empleo, por el estancamiento de los salarios y por el agotamiento del impacto de los recortes en materia de IRPF. Además, la renta disponible de los hogares podría verse afectada en caso de un repunte del precio del petróleo.
El consumo público tendrá una evolución moderada debido al fin del ciclo electoral y la necesidad de reducir el déficit. La posible prórroga de los Presupuestos, como consecuencia de la falta de acuerdo entre las fuerzas políticas para formar un gobierno, provocaría la congelación de algunas partidas de gasto.
En un entorno internacional con nuevas turbulencias, la desaceleración responde también a factores externos. El crecimiento de las exportaciones, motor esencial de la recuperación económica, podría acusar el debilitamiento de las economías emergentes así como los efectos directos e indirectos del Brexit.
La pauta prevista para el crecimiento económico se reflejará en el mercado laboral. Funcas estima que en 2016 el empleo crecerá en torno al 2,6%. Para 2017 lo hará a un ritmo menor, del 2%. La tasa de paro, aunque en disminución, seguirá en un nivel elevado, casi el doble que en la zona euro.