El mercado de las criptomonedas ha perdido dos billones de dólares desde el inicio de año y el Bitcoin en particular se ha desplomado cerca de un 60% desde sus máximos del pasado mes de noviembre. Las recientes ventas masivas apuntan a la llegada de un nuevo invierno para las criptomonedas. Este periodo se caracteriza por fuertes caídas y meses de estancamiento en los precios, un fenómeno que afectó a este mercado hace cuatro años.
El invierno se refiere al frío, es decir, que el activo no está caliente y no hay tanta demanda. Desde 2017 hasta finales de 2018 el Bitcoin cayó un 84% hasta 3.100 dólares, lo que sembró el pánico en el resto del mercado y provocó que la gran mayoría de las monedas alternativas cayera en picado al unísono. Durante esta etapa fracasaron múltiples ofertas iniciales de monedas y llevó a grandes bancos y empresas a dejar de lado sus planes criptográficos.
La capitalización del mercado de criptomonedas se ha desplomado un 61% en los últimos dos meses, mientras que en el mismo periodo de 2017 lo hizo un 66%. Todas estas similitudes apuntan a la llegada del invierno, pero hay quien va más lejos todavía y piensa que las criptomonedas podrían estar encaminándose a una “era del hielo”, en la que los precios se mantienen bajos durante años y muchos inversores pierden interés.
¿Qué está provocando esta caída?
Existe la creencia de que el mercado de criptos sigue un patrón de subidas y bajadas cada vez que se produce una disminución en la entrega de monedas. La cantidad de Bitcoins recién acuñados que reciben los mineros como recompensa por bloque se reduce a la mitad cada vez que se crean 210.000 bloques, lo que suele ocurrir cada cuatro años.
En 2016 se redujeron de 25 a 12.5 bitcoin por cada bloque, y en 2020 el recorte fue de otro 50% hasta 6.25 bitcoins. En ambas ocasiones el mercado se disparó a máximos antes de sufrir el desplome. La historia reciente dice que estos eventos cambian la dinámica del mercado y marcan el comienzo de un nuevo ciclo, aunque en los últimos cuatro años el volumen de negociación ha crecido mucho y hay una gama más amplia de vehículos financieros para obtener una exposición indirecta.