La satisfacción de los empleados revierte en las cifras de la empresa. Es un hecho que corroboran todo tipo de estudios: si un empleado está contento rinde más y favorece la experiencia del cliente. Por eso, este ámbito se está convirtiendo en una actividad por sí misma dentro de las empresas, más aún por la incertidumbre y el desconcierto que ha provocado la pandemia.
No obstante, una de las principales tendencias en este sentido es la diferencia entre la percepción de la empresa y sus dirigentes en comparación con la de sus empleados. Tiene lógica que los trabajadores observen unos problemas que sus dirigentes no ven tan claro. En todo caso, lo que adquiere más relevancia es que la empresa consiga ser consciente de que existen.
Esa problemática la pone de manifiesto el análisis de Qualtrics, una compañía de origen estadounidense dedicada a estudiar la relación de las empresas con sus trabajadores. En España, el 71% de las empresas cree que los empleados están satisfechos con sus beneficios y con su compensación. Los empleados lo ven de una forma muy distinta: solo el 48% de ellos están realmente satisfechos.
Según Anja Weisbach, Head of Employee Experience Solutions Strategy de Qualtrics en España, llama la atención sobre un problema que no es único de España, pero que se da en especial entre las compañías nacionales. «Solo el 55% de las empresas españolas escucha a sus empleados», comenta Weisbach. Por eso le llama la atención que los departamentos de Recursos Humanos les digan «Ya sabemos en lo que nos tenemos que enfocar». «¿Cómo lo vais a saber si solo la mitad estáis escuchando?», se pregunta esta dirigente.
Asimismo, de las que sí se interesan por la opinión de sus empleados, la mitad solo lo hace una o dos veces al año, lo que resulta insuficiente en opinión de esta experta. Los esfuerzos por entender y dar feedback a los empleados tienen su «impacto en cifras de negocio, ingresos, rentabilidad… En dinero», destaca Weisbach.