La empresa de automóviles de lujo Tesla es una de las acciones que más ha subido en el año que acabamos de dejar atrás.
El pasado mes de junio del 2020 la empresa comenzó a cotizar en el selectivo Nasdaq de Estados Unidos y las acciones tuvieron una subida de nada menos que del 41% durante su primera jornada, algo que convirtió a la compañía en una de las OPV más fuertes del año.
Desde entonces, los inversores no han perdido de vista su posición en el mercado estadounidense, pues tal y como informa Rob Hansen, analista de Quality Growth de Vontobel AM, “si bien es comprensible el optimismo sobre el futuro de los vehículos eléctricos, su valoración actual refleja unas agresivas suposiciones sobre su dominio del mercado de vehículos eléctricos y su conjunto de negocios auxiliares”.
Según el entendido, la valoración de Tesla posee unos niveles asombrosos de valoración de 700.000 millones de dólares debido a que, además de pertenecer al sector de la automoción eléctrica con amplias capacidades de crecimiento, posee factores que le impulsan, al ser un fabricante de vehículos eléctricos con posibles efectos en la red, unido a la ventaja de haber sido pionero en el sector y con posibilidades aparentemente ilimitadas en los negocios asociados.