Al margen de cuándo se produzca el Brexit, hay que estar preparado para ello. Aunque desde el 23 de junio de 2016 -momento en que el pueblo británico tomó esta decisión vía referéndum- la fecha de salida de la Unión Europea se ha postergado paulatinamente, el divorcio se aproxima. El resultado que se obtenga el próximo 12 de diciembre en las elecciones generales de Reino Unido será decisivo en esta contienda y las empresas deben estar listas para el día en que se haga oficial.
Si bien la posibilidad de una salida abrupta parecía diluirse tras el acuerdo alcanzado entre la Comisión Europea y el Gobierno encabezado por el Partido Conservador, el rechazo por parte de Westminster dibuja una situación aún más confusa. Por el momento, Boris Jonhson ha aseverado que todos los miembros de su partido respaldan el pacto ofrecido por Bruselas. Así, con varios escenarios con mayor o menor probabilidad sobre la mesa y que van desde obtener mayoría Conservadora a un bloqueo parlamentario provocado por la diversificación del electorado, todos los ciudadanos, instituciones y empresas han de estar preparados para afrontar las nuevas reglas del juego.
Con un período de transición establecido, donde todo permanecería igual, el intercambio de bienes y servicios quedaría sujeto al acuerdo comercial al que se llegue. Lo ideal sería uno de libre comercio, ya que no cambiaría nada. Todo dependerá del resultado de las urnas y del grado de entendimiento que sean capaces de alcanzar. En cualquiera de los casos, los expertos avisan de que hay que estar listos para ello, sobre todo en material comercial.
Una de las medidas a adoptar es la obtención del Operador Económico Autorizado (OEA). Se trata de un mecanismo que persigue reforzar la protección en las fronteras «en defensa del comercio legítimo». El Código Aduanero de la Unión Europea define un operador económico como aquella persona física o jurídica que realiza «actividades reguladas por la legislación aduanera» en el marco de sus actividades profesionales, por lo que su obtención sirve para demostrar en la aduana que es un operador de «confianza, cumplidor y fiable». Esto permite simplificar los procesos de seguridad y control en la aduana, ya que dicha certificación otorga «el estatus de confianza».
Cualquier persona física o jurídica establecida en la Unión Europea que lleve a cabo actividades reguladas por la legislación aduanera puede solicitar este permiso, sin importar el tamaño de su negocio. De ahí que se encuentre enfocado a fabricantes, exportadores e importadores, transportistas u operadores de terminal, entre otros. Sin embargo, no es obligatorio, por lo que la solicitud de este permiso tiene que valorarla cada empresa en función de su tipo de actividad.