Los analistas de todo signo y condición coinciden en que la principal característica de esta crisis es que ha afectado a una rama de actividades muy concretas. En ese grupo se encuentran la hostelería, el transporte, el turismo, las actividades recreativas y de ocio, que según los cálculos del Programa de Estabilidad del Ministerio de Economía, cerrarán 2022 «sin haber recuperado sus niveles pre-covid».
En el programa que el Gobierno envía a Bruselas se explica que de estas actividades depende gran parte de la economía española, por lo que la evolución del conjunto estará marcada por esta parte. Esos sectores son «los más sensibles a las medidas restrictivas adoptadas» para contener la pandemia.
De hecho, se ha comprobado que se ha ido «reduciendo más su nivel de actividad cuando se intensificaban las medidas de restricción a la movilidad». Por ello, el Plan de Recuperación y la vacunación resultan claves para que estos sectores puedan restablecerse, si bien es posible que no vuelvan a la actividad de antes de la pandemia.
Los cálculos de Economía avanzan que hay unos cuantos sectores que sufrieron un impacto mínimo, como son la agricultura, el sector financiero, inmobiliario y las administraciones públicas, entre ellas educación y sanidad. La principal conclusión es que, salvo las actividades inmobiliarias, el resto ya superan el nivel de actividad de 2019 desde el tercer trimestre de 2020.
Por otro lado, hay un grupo de industrias, como las manufacturas, la construcción, el comercio, la información y las comunicaciones que sí sufrieron un impacto moderado. No obstante, el tercer trimestre les ayudó a protagonizar una «rápida recuperación», mientras que en la segunda y en la tercera ola apenas se vieron afectados.