Los mercados de valores europeos y estadounidenses volvieron a cerrar ayer al alza por tercer día de forma consecutiva, rally que ha permitido a los principales índices recuperar alrededor de la mitad de lo cedido tras conocerse el pasado viernes de madrugada el resultado del referéndum celebrado en el Reino Unido, en el que la opción del Brexit se impuso por un pequeño margen. En este sentido, señalar que los índices estadounidenses han recuperado más que los europeos, mientras que el Ftse 100 británico se encuentra ya por encima del nivel que tenía antes del referéndum y en máximos anuales. No obstante, el Ftse 250, mucho más representativo de la economía británica, ha recuperado algo más de la mitad de lo cedido tras el referéndum, en línea con sus homólogos europeos y estadounidenses (en el primero las compañías mineras y energéticas mantiene un importante peso relativo, lo que hace de él un "mal índice" para analizar las potenciales consecuencias del Brexit).
Así, y a pesar del mencionado rally de tres días, los principales índices europeos no han conseguido "maquillar" lo que ha sido un primer semestre muy negativo para la renta variable europea continental, con el Eurostoxx 50 cediendo en este periodo más del 12%; el Eurostoxx 600 el 11%; el Dax alemán cerca del 10%; el Cac francés un 8,6%; el Ibex 35 el 14,5% y el Ftse Mib italiano más del 24%. Por su parte, el mencionado rally sí ha permitido tanto al Dow Jones como al S&P 500 cerrar el semestre en positivo, con avances del 2,9% y del 2,7%, respectivamente. No ha ocurrido igual con el Nasdaq Composite, que ha cedido en estos meses algo más del 3%, lastrado por el comportamiento de algunos grandes valores tecnológicos, entre ellos el de Apple, y por el sector de la biotecnología, que tienen un significativo peso relativo en este indicador.
Creemos conveniente advertir que, a partir de ahora y si bien los mercados de valores parecen haber "parado el primer golpe" del Brexit de forma más que aceptable, este factor va a continuar siendo un foco de incertidumbre y va a condicionar mucho el comportamiento de las Bolsas en la segunda mitad del año, para bien o para mal, dependiendo de cómo se vayan desarrollando las negociaciones entre el Reino Unido y sus futuros ex socios de la Unión Europea.
En este sentido, señalar que si el Reino Unido quiere, como todo apunta, seguir teniendo acceso al mercado único deberá aceptar una serie de puntos que, en principio, los partidarios del Brexit rechazan: i) la libre circulación de personas; ii) la contribución al presupuesto de la UE; y iii) la aplicación de las leyes comunitarias en territorio británico. La alternativa a este escenario, la renegociación desde cero de la relación comercial entre ambos territorios tras la pérdida del acceso al mercado único por parte del Reino Unido, puede ser mucho más dura para ambas partes pero, sobre todo, para los británicos. Los primeros efectos del Brexit no se han dejado esperar, como la reducción del rating crediticio del Reino Unido y de la UE, y con el anuncio ayer por parte del gobernador del Banco de Inglaterra (BoE), el canadiense Mark Carney, de que durante el verano deberán bajar tipos o incrementar la actual QE vigente, anuncio que como siempre fue acogido de forma positiva por los inversores más cortoplacistas. Este hecho depreciará la libra y encarecerá las importaciones británicas y, por tanto, la capacidad de gasto de los consumidores, entre otros efectos.
Por tanto, y a partir de ahora, el desarrollo de las negociaciones entre los hasta ahora socios en la UE y el impacto del Brexit en los indicadores económicos adelantados de ambas regiones, especialmente en los de confianza, deberán ser seguidos y analizados muy de cerca por los inversores. Ante este escenario de incertidumbre, creemos que se debería adoptar una estrategia de inversión conservadora, apostando por valores de corte defensivo que ofrezcan una atractiva rentabilidad por dividendo, la cual no esté supeditada al ciclo económico. Es por ello que recomendamos sobreponderar sectores como el de las utilities, las telecomunicaciones, las infraestructuras y la alimentación.