El pricing dinámico, también conocido como dynamic pricing, es una estrategia de fijación de precios que ajusta el valor de productos o servicios en función de variables del mercado en tiempo real o en intervalos regulares.
Entre los factores que influyen destacan la demanda, la competencia, el comportamiento de los consumidores, las condiciones generales del mercado o circunstancias externas como la estacionalidad y los eventos especiales.
Este modelo difiere de los precios fijos tradicionales, que no contemplan variaciones en la oferta o la demanda, y permite a las empresas reaccionar de forma ágil a un entorno económico cada vez más dinámico.
Beneficios del pricing dinámico
Maximización de ingresos y mejora de la facturación
El ajuste constante de precios permite que las compañías incrementen sus ingresos en periodos de alta demanda y no pierdan oportunidades de venta en momentos de baja actividad. Esto se traduce en una facturación más estable y con mayores picos de rentabilidad.
Un ejemplo claro es la industria del turismo: aerolíneas y hoteles multiplican su facturación en temporada alta gracias a tarifas dinámicas que capturan la disposición a pagar del cliente.



