Los últimos datos macroeconómicos en Estados Unidos han confirmado uno de los principales temores de los mercados financieros. El escenario de un posible “aterrizaje suave” en la economía que hemos descontado durante muchos meses podría desvanecerse.
Hace unos días, Jamie Dimon, el banquero más importante del mundo, consejero delegado de JPMorgan, avisó sobre una posible situación de altos tipos de interés, niveles elevados de inflación y bajo crecimiento. Es decir, de estanflación. Parecía que este pronóstico era un simple aviso y que, de hacerlo, se daría lugar en mucho tiempo, pero podría estar más cerca de lo que parece.
En cualquier caso, los mercados llevan semanas amenazando, aumentando las probabilidades que en este 2024 la FED no pueda recortar los tipos, cuando a principios de año se daba por hecho hasta 6 recortes de los tipos de interés.

El último dato reportado del PIB es una de las variables más importantes y ha mostrado una clara desaceleración en el crecimiento económico del país. Sin embargo, los PMIs tanto de servicios como de manufacturas siguen mostrando una situación de expansión, las ventas minoristas han crecido, las exportaciones aumentan, el empleo se encuentra en uno de sus mejores momentos de la historia y los resultados empresariales muestran signos de gran consumo y demanda interna.


Sin embargo, la evolución de los precios parece que ha parado de desacelerar y se encamina a una nueva tendencia al alza. Los riesgos geopolíticos podrían acelerar todo, lo cual nos hace preguntarnos si realmente el próximo movimiento de la FED, no será una subida de tipos de interés.
