India nunca había tenido tanta presencia en el mundo como en estos momentos. Hace unos meses consiguió convertirse en el país más poblado del mundo, mientras las principales instituciones proyectan datos de crecimiento asombrosos. Es el caso del FMI, que estima un crecimiento esperado tanto para 2024 como 2025 superior al 6,5% muy por encima de cualquier otra región.

La economía de la India está en auge. Los precios de las acciones están por las nubes, cotizando entre los de mejor rendimiento del mundo. De hecho, en estos momentos el conjunto de las empresas del país, tienen una capitalización de 4 billones de dólares, y está considerado como el cuarto mercado más grande del mundo, sólo por detrás de EEUU, China, y Japón (que está en sus máximos históricos).

La inversión del gobierno en aeropuertos, puentes y carreteras e infraestructura de energía limpia es visible en casi todas partes, sobre todo desde la pandemia.
También se ha sumado recientemente a este optimismo, la agencia de calificación Fitch, que ha elevado su estimación del crecimiento económico del país, debido a la fuerte demanda interna, al persistente crecimiento de los niveles de confianza de las empresas y los consumidores, y a una fuerte actividad manufacturera y de construcción, todo ello sumado a unos tipos de interés que previsiblemente empezarán a bajar en los próximos meses.
El Banco Central del país, mantiene los tipos sin cambios en el 6,50% en las últimas seis reuniones de manera consecutiva y ha reiterado su compromiso de alcanzar el objetivo de inflación del 4% de forma sostenible, lo que ha generado que el mercado descuente recortes de tipos en 50 puntos básicos, que podría beneficiar a sectores como el tecnológico que cada vez cobra un mayor protagonismo en el país.
