La incertidumbre política de las últimas semanas al finalizar las elecciones europeas y la decisión de Emmanuel Macron de convocar elecciones legislativas anticipadas ha generado un incremento significativo en la rentabilidad de los bonos.
La prima de riesgo de los países de la zona común y en concreto de Francia ha subido hasta niveles no vistos en los últimos años. Sin embargo, en los últimos días hemos asistido a una demanda histórica en las subastas del tesoro de todos estos países, ante la expectativa de los inversores de que la rentabilidad pueda relajarse en los próximos meses, y que este repunte sea algo puntual que sirva en todo caso para adquirir una mayor rentabilidad.
Los bonos a corto plazo tienen una mayor dependencia de las decisiones de política monetaria, mientras que los de mayor plazo tienen en cuenta otra serie de cuestiones, como las expectativas de inflación, crecimiento, políticas fiscales, política en general, endeudamiento o el propio plazo de emisión. Por lo que si estas variables evolucionan a la baja o el BCE recorta tipos de interés, la rentabilidad debería ir en el mismo sentido, y por tanto subiría su precio.
En las últimas semanas habíamos asistido a una recuperación extraordinaria y por sorpresa de la actividad económica de Europa, que había enfriado la expectativa de recortes de tipos, presionando la evolución de los bonos al alza. Sin embargo parece que la tendencia ha vuelto a revertirse y empezamos a ver nuevas dudas en el horizonte.
En el caso de los PMIs manufactureros y de servicios, podemos ver un repunte a la baja en ambas variables, especialmente llamativo es el caso del primero dado que la gran mayoría de países quedan por debajo del nivel de 50 lo que indica una situación de contracción.

