En un momento en el que Bitcoin está en boca de todos, sobre todo después de haberse aprobado en Estados Unidos los primeros ETF de esta criptomoneda, analizamos el potencial como foco de inversión de la tecnología que hay detrás de ella. Hablamos de blockchain, o cadena de bloques, que permite la encriptación de datos. Esta tecnología se extiende mucho más allá de las criptomonedas, y tiene un gran potencial transformador y disruptivo que abarca múltiples sectores de actividad, desde las finanzas hasta la gestión de cadenas de suministro.
“Más allá de posibles modas o tendencias a corto plazo, existen procesos de cambio estructurales que a largo plazo van a transformar muchas industrias y realidades. Entre ellos podemos citar blockchain, la inteligencia artificial o la robótica, así como la biotecnología, la genómica, la movilidad eléctrica o las energías renovables”, comenta Adrián Amorín, country manager para España de la plataforma europea de inversión Scalable Capital.
Los principales beneficios que ofrecen las cadenas de bloques son la descentralización del control y la mejora de la transparencia y la seguridad, valores muy en alza en el ecosistema corporativo actual. A pesar de su juventud, el sector blockchain se ha desarrollado rápidamente, y muchos inversores ya han comenzado a fijarse en él.
“A la hora de invertir no es fácil determinar qué empresas podrían beneficiarse potencialmente de una determinada tendencia, o cómo de rápido y en qué dirección avanzará un desarrollo en particular, como puede ser la aplicación de las cadenas de bloques, que se encuentra en constante desarrollo y evolución. Por ello, recurrir a los ETF puede ser la alternativa adecuada para invertir en blockchain de una forma diversificada”, afirma Adrián Amorín.
Los fondos cotizados (ETF por sus siglas en inglés) enfocados en la tecnología blockchain permiten invertir mediante una estrategia de inversión pasiva (siguiendo un índice) en una amplia selección de empresas dedicadas a su desarrollo e implementación. Estos índices pueden estar ampliamente diversificados, incluyendo sectores como la tecnología, las finanzas o la cadena de suministro. Con un solo ETF, el inversor puede invertir en una cesta de acciones que está diversificada por sectores y regiones. Por ejemplo, un ETF de blockchain como el Invesco CoinShares Global Blockchain UCITS ETF cuenta con acciones de grandes empresas que podrían beneficiarse de esta tecnología.