El fútbol y la gestión corporativa tienen muchas cosas en común. Una de ellas es su metodología de trabajo centrada en la Dirección, en la Ejecución y en los Resultados.
Los que conocen algo el fútbol saben que para lograr una buena dirección, las figuras del presidente del club, el entrenador o el equipo técnico son fundamentales porque son quienes fijan la estrategia y los que puede poner el énfasis en crear afición, vender camisetas o ganar algún título.
Los clubes tratan de conseguir varios objetivos a la vez, exactamente igual que hacen las empresas y organizaciones. Pero hay que priorizarlos. Al principio de cada temporada, los buenos clubes planifican con detalle, hasta las posibles lesiones y los planes de contingencia, con los recursos que tienen disponibles y tratarán de optimizar el uso equilibrado de todos ellos para conseguir los mejores resultados. Igual que hacen las organizaciones y empresas. Se trata de estar unidos con el mismo propósito en la cabeza a lo largo de toda la temporada.
Ignacio Babé, CEO del Club de Excelencia en Gestión
El papel del entrenador y del resto del equipo técnico es crear una cultura determinada, algo que caracterice el juego del equipo. El ataque directo, el contraataque o una defensa de contención.
