Con un repunte acumulado del 16%, el Stoxx 600 alcanzó su nivel más alto desde el año 2000 el pasado mes de marzo. Pero, las verdaderas "estrellas" de los tres primeros meses del año han sido los mercados de Alemania (se anota un 23%), Italia (22%) y Francia (19%).
Por su parte, el Ibex 35 ha ganado un 12%, mientras que el Euro Stoxx 50 ha ascendido un 18%. Los niveles técnicos a vigilar, según Renta 4, para ambos selectivos son los 10.100-13.200 para el selectivo español; y los 2.800-3.900 para el indicador europeo.
En el lado contrario de la balanza encontramos, como no podía ser de otra forma, a la Bolsa de Atenas, que se ha dejado por el camino cerca de un 6% de su valor. El pulso que mantiene el (ya no tan) nuevo Gobierno de Alexis Tsipras con los acreedores internacionales ha despertado los fantasmas del pasado en torno a una posible salida del euro y el dinero ha huido del país. Comenzamos el año con la victoria de Syriza y las incertidumbres asociadas a ella y finalizamos el primer trimestre sin acuerdo entre las partes que desbloquee la financiación que Grecia necesita "como agua de mayo". Y es que, las reformas prometidas por el Ejecutivo heleno no convencen a sus socios y las negociaciones se extienden una vez más…
Sin embargo, la clave de estos tres meses que dejamos atrás ha estado en el "bazuca de Draghi", presidente del BCE. La autoridad monetaria comprará 60.000 millones de euros en bonos al mes al menos hasta septiembre de 2016 y esta inyección masiva de liquidez supone la "red de seguridad" definitiva para unos inversores que han recuperado la confianza en la Zona Euro.
Y el consenso apunta a que quizá lo bueno no ha hecho más que empezar, pues la idea generalizada es que en la segunda parte del año, los efectos positivos del QE serán más visibles, reconduciendo a la inflación hacia el nivel objetivo del 2% y apoyando la recuperación económica de la región.