Según las últimas filtraciones, el plan de la autoridad monetaria de la Eurozona sería llevar a cabo adquisiciones de bonos por importe de 50.000 millones de euros al mes (unos 600.000 millones euros al año), centradas en deuda soberana y que no empezarían antes de marzo. El programa, tal y como señalan fuentes oficiales citadas por Bloomberg, se extendería hasta 2016.
El consenso baraja compras por entre 500.000 y 750.000 millones, en el caso más optimista. Desde Barclays apuntan a que estas "inversiones" se centrarán en deuda de países con ratings de "grado de inversión". Y añaden, que aquellos Estados con "notas" inferiores, como Grecia o Chipre, podrían formar parte del programa del BCE "si se encuentran bajo un programa de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)".
Los riesgos
La firma británica espera "una mutualización de los riesgos por el Eurosistema" y explica que "bajo el marco actual de política monetaria, el BCE reparte sus beneficios o pérdidas de acuerdo con las aportaciones de capital de cada país. Creemos que este ‘método’ será el adoptado para el QE (Quantitative Easing o flexibilización cuantitativa), independientemente de si el propio BCE se hace cargo de las compras o las delega a los bancos centrales de cada país".
En este sentido, algunos países prefieren la opción de que sean sus autoridades las que asuman los riesgos derivados de la adquisición de su propia deuda soberana, o que las compras se limiten a activos con calificación "triple A".