La sostenibilidad ya no es solo cosa de grandes empresas. Para miles de pymes europeas, cumplir con los criterios ESG puede ser una barrera costosa.
Por eso, la Comisión Europea ha presentado un nuevo estándar voluntario de reporte sostenible adaptado a sus necesidades.
Con la entrada en vigor de la Directiva sobre Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD), las grandes empresas europeas deben elaborar informes ESG detallados y auditados.
Este cambio, en vigor desde enero de 2024, afecta también de forma indirecta a las pymes: muchas forman parte de cadenas de valor donde sus clientes principales sí están sujetos a la normativa.
Para no bloquear la actividad empresarial ni imponer costes desproporcionados, la Comisión ha publicado un marco voluntario de reporte simplificado. Este estándar permite a las pequeñas y medianas empresas estructurar su información de forma clara, alineada con los criterios europeos, sin necesidad de auditorías ni procesos complejos.
