El Parlamento Europeo ha aprobado el AI Act Omnibus, un paquete de enmiendas que introduce cambios significativos en la Ley de Inteligencia Artificial (IA) de la Unión Europea. Este conjunto de modificaciones busca otorgar más flexibilidad a las empresas, retrasando ciertos plazos y estableciendo nuevas prohibiciones.
Impacto en la aplicación de la ley
El AI Act, considerado el primer marco jurídico integral sobre IA a nivel global, ha sido ajustado para evitar que la normativa limite la innovación tecnológica en Europa. Las comisiones de Mercado Interior y Libertades Civiles han votado a favor de posponer ciertas obligaciones técnicas para ofrecer más margen de adaptación a startups y empresas en crecimiento.
Marilena Raouna, Viceministra de Asuntos Europeos de Chipre, ha destacado la importancia de la simplificación normativa para garantizar la soberanía digital de la UE. La normativa clasifica los sistemas de IA según su nivel de riesgo, estableciendo obligaciones proporcionales.
Posposición de plazos clave
Uno de los principales cambios es el aplazamiento de los plazos para los sistemas de IA de alto riesgo. Los nuevos plazos estipulados son el 2 de diciembre de 2027 y el 2 de agosto de 2028, dependiendo de la naturaleza específica del sistema de IA implicado. La normativa prevé ajustes en la ley sectorial de seguridad de productos, lo que podría generar lagunas legales.
Además, se permitirá a los proveedores un tiempo adicional para etiquetar correctamente el contenido generado por IA. Estos cambios se incorporarán formalmente en el séptimo paquete ómnibus de la Comisión previsto para noviembre de 2025.
Nuevas prohibiciones
El paquete incluye la prohibición de los llamados «nudificadores», sistemas de IA que crean imágenes sexualmente explícitas sin consentimiento. Esta prohibición se clasifica bajo el Artículo 5 del AI Act, el cual establece sanciones de hasta 35 millones de euros o el 7% de la facturación global anual para aquellos que incumplan.
A pesar de la prohibición, se permitirán sistemas que incluyan métodos eficaces para prevenir estos usos. Este enfoque abre la puerta a futuros debates regulatorios y ajustes en la interpretación de la normativa.
Los ajustes en la normativa sobre IA pretenden equilibrar la necesidad de flexibilidad para las empresas con la imprescindible protección de los ciudadanos frente a los riesgos que estos sistemas podrían representar.
