Hace tan solo unas semanas el Fondo Monetario Internacional (FMI) planteaba que poner parches a la propagación del coronavirus es como colocar un cubo bajo una gotera. Por el contrario, la conclusión era que la manera de atajar con efectividad el goteo constante de nuevos casos es confinar a la población.
Este planteamiento supone que una economía funcionando a medias mientras el virus se expande crece menos que si se intenta reducir al mínimo los contagios. En definitiva, que un confinamiento más estricto ahoga la economía en un primer momento, pero la hace crecer más vigorosamente. La razón es que «es poco probable que el desconfinamiento genere un estímulo económico contundente y sostenido si las infecciones aún son elevadas».
La nueva normalidad tan anunciada en el continente europeo va en contra de esa idea, por lo que los principales dirigentes europeos se han propuesto tomar cartas en el asunto. Además, sus decisiones están avaladas por el descontrol de los contagios de los últimos días: en Francia los casos diarios superan los 30.000; mientras, en Alemania superan los 15.000, y España e Italia rondan los 10.000 casos diarios.
Por ello, las autoridades de estos países no han encontrado otra solución que volver a imponer medidas drásticas, como cierres de bares, restaurantes y museos, así como limitaciones de movilidad. El presidente francés, Emmanuel Macron, alegó durante la noche del miércoles que el país tendría que volver a cerrarse hasta finales de noviembre para enfrentarse a una segunda ola «más dura que la primera».
A partir de este viernes, los franceses estarán obligados a tener una causa justificada para salir de casa, como ya sucedió en marzo. No podrán reunirse con otras personas: «Solo podrán salir de casa para trabajar, acudir a una cita médica, prestar asistencia a un familiar, comprar productos esenciales o dar un paseo cerca de casa». Por ello, los bares y restaurantes cerrarán sus puertas al menos hasta diciembre. No obstante, las escuelas continuarán abiertas, a diferencia de la primera ola.