El acceso de los menores a redes sociales y contenidos restringidos plantea un desafío creciente en todo el mundo. Hasta hace muy poco tiempo esta responsabilidad recaía en los adultos responsables de esos menores.
Hoy, la respuesta está cambiando. Las autoridades europeas ya no lo dejan solo en manos de padres o plataformas. Frente al creciente impacto de los algoritmos en la salud mental infantil, la Unión Europea está marcando una nueva hoja de ruta: herramientas tecnológicas, protección jurídica y armonización legal para verificar la edad sin comprometer la privacidad.
La Comisión Europea ha presentado una aplicación de verificación de edad desarrollada con estándares de privacidad y anonimato.
El prototipo se está probando en cinco Estados miembros, entre ellos España, y permite confirmar si un usuario es mayor de edad sin necesidad de DNI, registros biométricos permanentes ni compartir datos con terceros.
El sistema se basa en una arquitectura interoperable, sencilla e integrable en cualquier plataforma. Y va más allá de las recomendaciones: busca convertirse en infraestructura común europea, según Bruselas.


