Tras la decisión de Reino Unido de abandonar el bloque, los 27 países restantes de la Unión Europea se reunían el viernes para impulsar el vacilante proyecto europeo, pese a que reconocieron profundas divisiones por la crisis de refugiados y la economía.
Entro los acuerdos menores a los que llegaron los líderes europeos destacan: la guardia de fronteras para final de año, un registro informático de entradas y salidas de la UE, promesas en la mejora de la lucha antiterrorista, cosas que en muchos casos ya se habían adelantado.
Aunque todos coinciden en que la Unión Europea vive una "situación crítica", en palabras de la canciller Merkel, no hay consenso para desplegar medidas ambiciosas en lo fundamental. "Europa necesita un impulso: Francia no puede estar tan sola en el capítulo de defensa", apuntó Hollande. "Francia y Alemania tienen una estrategia común por primera vez en defensa", le secundó Merkel.
Años de crisis económicas han provocado un aumento del desempleo en muchos estados miembros, mientras que una serie de atentados islamistas y una llegada récord de inmigrantes han causado inquietud entre los votantes, que están optando cada vez más por partidos populistas y euroescépticos.
La cumbre "informal", llamada así porque cualquiera de carácter formal tiene que incluir a Reino Unido hasta que abandone el bloque, tiene como objetivo restaurar la fe pública en la UE, que durante décadas fue considerada un garante de la paz y la prosperidad, pero que ahora atraviesa una "crisis existencial", según han admitido altos cargos.