Los inversores en renta variable que buscan rentas suelen demandar dos cosas: una rentabilidad por dividendo atractiva y la posibilidad de que los dividendos crezcan. Hemos realizado un estudio que establece un vínculo entre la sostenibilidad de las empresas y el crecimiento histórico de sus dividendos. Huelga decir que las rentabilidades pasadas no garantizan las futuras, pero las conclusiones sugieren que los líderes en sostenibilidad tienen más probabilidades que los rezagados de ofrecer niveles de crecimiento del dividendo a largo plazo atractivos.
Vínculo claro entre el crecimiento histórico del dividendo y la calidad de la dimensión ESG
El análisis de las calificaciones de sostenibilidad de Fidelity (que evalúa a 4.900 empresas asignando calificaciones de la A, la mejor, a la E, la peor) muestra un vínculo claro entre el crecimiento histórico del dividendo y la calidad de la dimensión ESG. Así, a mejor calificación, mayor crecimiento del dividendo han tenido las empresas en los últimos 5 años (a 31 de mayo de 2021).
¿A qué obedece este resultado? Una gestión adecuada de los riesgos y oportunidades medioambientales y sociales suele ayudar a las empresas a evitar más costes normativos, litigios, erosiones de la marca y activos obsoletos. Por su parte, un gobierno corporativo sólido reduce las amenazas derivadas de balances que presentan un nivel excesivo de apalancamiento u operaciones corporativas que destruyen valor. Eso protege los beneficios y posibilita que estos puedan repartirse a los accionistas como dividendos.
La sostenibilidad del sector también influye
Sin embargo, las empresas en sectores con problemas de sostenibilidad estructurales, con independencia de que estén bien gestionadas o no, podrían mostrar un menor crecimiento del dividendo. Por ejemplo, petroleras como Shell y BP* redujeron considerablemente sus dividendos en 2020 para financiar la transición a activos con menores emisiones. Otras empresas energéticas podrían seguir sus pasos ante la multiplicación de los llamamientos a elevar la inversión en energías renovables.
Por el contrario, las empresas de servicios públicos que explotan energías renovables están experimentando efectos beneficiosos desde el punto de vista reglamentario y de inversión. Enel, una de las primeras empresas en invertir con decisión en energías renovables y actualmente el mayor proveedor de renovables del mundo por producción eléctrica, se ha comprometido a incrementar sus dividendos un 7% anualmente hasta 2023. En un sector completamente diferente, Unilever (otra empresa a la que Fidelity asigna una calificación de sostenibilidad elevada) presenta un récord de crecimiento del dividendo a largo plazo (alrededor del 6% anual a lo largo de 20 años).