Tan solo en Nueva York el miércoles por la noche se contabilizaban 1.871 contagiados, una cifra que se duplicó en un solo día desde los 923 casos del martes. Los muertos en la ciudad ascienden a 10.
Donald Trump pasó de minimizar la amenaza del virus a declararse como líder en “tiempos de guerra” luchando contra un enemigo invisible, el COVID-19. Para hacer frente a la velocidad con la que la pandemia se está propagando por Estados Unidos, el presidente firmaba el miércoles por la noche un proyecto de ley “de Respuesta al Coronavirus – Families First” que proporciona pruebas gratuitas de coronavirus a todos los ciudadanos y garantiza hasta dos semanas de licencia remunerada en el trabajo por enfermedad si están siendo examinados o tratados por el virus o si han sido diagnosticados con él. Esos pagos se limitarían a 511 dólares por día. Los trabajadores con miembros de la familia afectados por el coronavirus y aquellos con hijos cuyas escuelas han cerrado recibirían hasta dos tercios de su salario, hasta un máximo de 200 dólares por día.
El proyecto de ley promulgado también proporciona fondos adicionales al sistema de salud Medicaid, asistencia alimentaria y beneficios de desempleo.
El proyecto se aprobaba horas antes de la firma en el Senado en una votación de 90-8, y el lunes la Cámara de Representantes hacía lo propio. Dos senadores estuvieron ausentes: el republicano por Colorado,Cory Gardner, y el republicano por Florida, Rick Scott, debido a la auto-cuarentena que están haciendo después de la exposición a personas que dieron positivo por coronavirus. Los que ya han dado positivo por el COVID-19 son el congresista por Florida Mario Díaz-Balart y Ben McAdams, congresista demócrata de Utah.
Trump también anunció el miércoles que quiere poner en marcha la Ley de Producción de Defensa para movilizar la capacidad de producción privada de EE.UU. para hacer que las empresas fabriquen los productos necesarios y en escasez (como máscaras, respiradores y otros suministros). Trump dijo además que su administración está “suspendiendo todas las ejecuciones hipotecarias y desalojos hasta finales de abril” para ayudar al creciente número de estadounidenses que se enfrentan a la pérdida de empleos y la falta de pagos de alquiler e hipoteca. La Casa Blanca también impulsó su plan de enviar cheques de socorro de mil dólares (hasta 500.000 millones) a millones de estadounidenses empezando el 6 de abril.