Con 450 empleos directos y un dinamismo que se suma a la actividad industrial de la ciudad, el evento contribuye a mantener al distrito Santa Catarina en el tercer lugar de Brasil por su IDHM (Índice de Desarrollo Humano Municipal) de 0,847. Después de la interrupción de la pandemia, el Femusc vuelve este año, desde el 8 al 28 de enero, con 900 músicos y 200 conciertos ya confirmados, además de una expectativa de público de 65.000 personas. El maestro Alex Klein, creador y director artístico del festival, ganador de dos Grammys y oboísta aplaudido en escenarios de Ginebra, Tokio, Nueva York, Praga, Inglaterra, China y Rusia, entre otros, conversó con Dirigentes, vía Zoom desde Calgary, Canadá, donde es el solista actual de la Orquesta Filarmónica. A continuación, un extracto de esa entrevista en la que comenta detalles de la gestión, claves del éxito del modelo capitalista-socialista, retorno de la inversión y el abordaje erudito y popular de la nueva edición.
¿Por qué este festival es una muestra de que el arte, la educación y las finanzas van de la mano e impulsan la economía de una ciudad?
Existe un mito de que en cultura y educación gastamos dinero hoy para obtener una sociedad más bella en el futuro. Ello es porque en el comercio, por ejemplo, tú vendes café, te pagan tres euros, entregas un café y listo, se terminó. Ese es el resultado directo. Pero cuando haces cultura, tú recibes dinero, pagas a un proveedor por sus servicios y este, a su vez, también contrata a alguien más y así vas por ahí afectando a toda la ciudad. La Fundación Getúlio Vargas y el Ministerio de Cultura publicaron en 2021 un estudio mostrando cómo cada euro invertido en cultura genera trece euros para la economía. Este festival, con poco más de 500.000 euros de inversión, genera un resultado de más de dos millones de euros para el municipio tan solo en impuestos por la actividad de los 20 días, además del giro para el sector de comercio y servicios del lugar por toda la actividad durante ese periodo y los efectos posteriores.
¿Cuál fue el impacto de la pandemia en la actividad musical, tanto en términos de educación como en la concepción del festival?
La pandemia fue un desastre para la producción artística, porque nosotros trabajamos con la gente, con auditorios llenos, vendemos entradas y recibimos patrocinio para producir esos eventos. La pandemia interrumpió todo eso y hasta hubo músicos que se suicidaron. Pero no solo afectó a los músicos, sino también a todo el ecosistema y personas que trabajan en las áreas no vistas, detrás del escenario. El personal de apoyo a los artistas también perdió sus trabajos y no pudo pagar sus cuentas. Todavía tenemos muchas pérdidas graves, pero poco a poco nuestro espíritu de renovación vuelve a imponerse. Además de la pandemia, Brasil pasó también por un periodo de cortes drásticos en los presupuestos oficiales para educación y cultura.
¿Cómo se realiza esta nueva edición del festival?
En Brasil existe la Ley Rouanet (un tipo de mecenazgo) que exime a las empresas de tributar el 100% del aporte que realicen al Femusc. Es publicidad gratuita siempre que la publicidad sea positiva. De esta manera, hay una presión para que Femusc produzca cosas hermosas y que sea un festival exitoso. De lo contrario, la publicidad sería negativa y ni nosotros ni nuestros patrocinadores queremos eso. …fue justamente esa ley una de las que más recortes tuvo en estos años… Es que en Brasil y Latam en general aún no se considera a la cultura un valor importante. En Estados Unidos, tan solo la ciudad de Chicago recibe más de mil millones de dólares al año para actividades culturales. Ello incluye orquestas, obras, museos y teatros. ¿Por qué? Obviamente, los estadounidenses, que entienden de dinero, están gastando mil millones de dólares en cultura en una sola ciudad por un buen motivo. En Nueva York la inversión es ciertamente mucho más que en Chicago. Ellos lo entienden.
¿Cuál es el principal atractivo para invertir en este festival de Brasil?
Lo que tenemos en Femusc es una alta eficiencia en la gestión. Existen otros festivales de música en Brasil con un presupuesto dos o tres veces más altos que el nuestro, pero que producen menos que nosotros. A nuestros conciertos vienen unas 65.000 personas. Esas personas van a los restaurantes, pagan la gasolina, pagan el estacionamiento, compran ropa bonita para ir al concierto etc. Además, los cerca de 900 músicos que participan del festival asaltan los bares cuando termina el concierto, van a los restaurantes, van al centro comercial y esto mueve la economía local. Pero todo ello solo puede funcionar si la organización del Femusc es muy eficiente.