Hasta hace no mucho el profesional más valorado era aquel que era un consumado especialista puro. Todo lo que fuera explorar otros campos ajenos a su materia ‘core’ se consideraba dispersión y pérdida de eficacia.
Esta idea está cada vez más en retirada. En estos tiempos de incertidumbre e inestabilidad, de cambio veloz y permanente en sentido exponencial, son precisamente los profesionales multitalento los que más probabilidades tienen de alcanzar el éxito.
Las personas con habilidades interdisciplinares disponen de más herramientas y recursos para enfrentarse a los nuevos desafíos que se presentan cada día.
En los entornos empresariales se les conoce por profesionales “tipo T”. Este es un concepto creado por Tim Brown, el ex CEO de IDEO, la compañía estadounidense referente en el campo de la innovación. Brown se vale de la particular forma de la letra “T” para caracterizar visualmente a un determinado tipo de perfil profesional. En esa “T”, el trazo vertical o largo representa la base de la capacitación técnica de esa persona, sus conocimientos específicos. Lo que, en el caso de un abogado, sería su dominio del Derecho, o para un ingeniero sus conocimientos sobre estructuras o cimentación. Mientras que la caperuza o trazo horizontal de la “T”, constituye esas otras capacidades más diversas y generales que no están directamente relacionadas con su especialidad.
Son, precisamente, esos conocimientos fuera de menú los que convierten a estos perfiles en diferenciales y unos de los más demandados en el mercado laboral. Eso no quiere decir que los “T” sean expertos en un área concreta. Lo son. Solo que, además de ese bagaje técnico, estos profesionales presentan una cara “B” o perfil sorpresa que los hace mucho más interesantes.