La edición de junio del sondeo a 149 analistas de Fidelity revela que la actividad en la mayoría de sectores y regiones se prevé que recupere la estabilidad en menos de un año y, a partir de ahí, crezca hasta superar los niveles anteriores a la pandemia a finales de 2021.
El sondeo muestra un creciente optimismo sobre la trayectoria del brote de COVID-19: se prevé que las alteraciones que sufren las empresas terminen en un plazo de 10 meses, según el total de las respuestas en todo el mundo.
China encabeza la recuperación, con una espera prevista de tan solo seis meses para que las empresas alcancen la estabilidad. La economía del país «ha cobrado impulso definitivamente», según un analista del sector de los materiales, que indica que el consumo de mineral de hierro se encuentra en máximos históricos.
Algunos analistas están hablando ya del fin de las perturbaciones por la COVID-19. Hay empresas chinas del sector industrial, especialmente las que están expuestas principalmente al mercado interno, que «han rebotado hasta niveles similares a los anteriores a la pandemia o incluso ligeramente superiores», apunta un analista de renta variable.
Las empresas de energía y servicios financieros tienen ante sí el camino más largo hacia la estabilidad, alrededor de 14 meses, mientras que, por regiones, Europa oriental, Oriente Medio y África junto con Latinoamérica tardarán 14 meses y medio aproximadamente en recuperarla debido a los sucesivos brotes de COVID-19. La región está tratando de contener el virus y los efectos podrían ser duraderos. Un analista del sector financiero de Latinoamérica señala que la «crisis del coronavirus podría dejar profundas heridas económicas y sociales en la región».