Al analizar las perspectivas de la renta variable en Estados Unidos, la firma se centra en la que sin duda es la cuestión central en torno a la que giran el resto de preocupaciones del mercado: la posible subida en el precio del dinero. Es normal, reconoce, que tras un periodo "sin precedentes" de tipos prácticamente en cero, los inversores estén inquietos ante el impacto negativo que podría tener en los mercados el endurecimiento de la política monetaria de la Fed.
Sin embargo, considera que es conveniente tener presente que "las subidas de tipos que se divisan en el horizonte vienen motivadas únicamente por el hecho de que la recuperación económica estadounidense se considera lo suficientemente sólida".
Por otra parte, y quizá más importante, explican que desde la perspectiva de la economía real y del inversor a largo plazo, la cuestión no es tanto cuándo se produzca el primer aumento del precio del dinero ("leve" y "desde mínimos", matizan), sino principalmente "la evolución probable y el nivel final de los tipos".
"Si nos fijamos en los malos datos recientes en Estados Unidos, incluido el crecimiento del PIB del 0,2% en el primer trimestre, podemos pensar que la primera subida de tipos no se producirá hasta 2016, dado que la Fed está dejando claro al mercado que los datos mandan", afirma David Buckle, responsable de análisis cuantitativo de Fidelity.
Con todo, sea cual sea la fecha, la gestora considera que, conocedora de los errores cometidos en la década de 1930, la Fed "abordará las subidas de tipos de forma muy gradual, y a que los tipos terminales serán apreciablemente más bajos comparado con ciclos anteriores. Sobre la base de sus últimas proyecciones, el tipo de los fondos federales no alcanzará el 2,0% hasta 2017".