Así las cosas, su responsable de renta variable europea, Paras Anand, llama a la calma y señala que la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE) no "no alterará los mercados en la magnitud que muchos están esperando". Explica que los activos financieros han descontado en buena parte este escenario y señala como ejemplo el debilitamiento de la libra o el peor comportamiento relativo de las empresas británicas orientadas al mercado interno frente a las empresas con presencia internacional.
Reconocen estos analistas que, a corto plazo, veremos un impacto en el crecimiento económico británico ante la menor incertidumbre y confianza, que reducirán el consumo privado y la inversión empresarial, así como el aumento de las primas de riesgo en sus bonos (con encarecimiento de la financiación) y la aversión al riesgo (lo que impactará directamente en el sector financiero).
Si bien, también señalan que "la debilidad de la libra posiblemente dé apoyo a las exportaciones y el Banco de Inglaterra (BoE por sus siglas en inglés) podría recortar los tipos de interés, atenuando así el impacto negativo total".
Presión a corto plazo también para las Bolsas europeas, especialmente las más expuestas a Reino Unido, y en sus mercados de renta fija, aumentando la compresión de la deuda refugio. Sin olvidar, asimismo, la posibilidad de que se reaviven otros movimientos euroescépticos, aumentando las dudas sobre el proyecto común, lo que sería "particularmente negativo para los activos de los países de la periferia".
Ahora bien, Anand afirma tajante: "Aunque la salida de Reino Unido de la UE se traduce en más recorrido bajista, ciertamente no esperamos un escenario catastrofista y los fuertes descensos aumentarán las oportunidades de inversión".