El año 2026 llega sin una gran reforma fiscal de ruptura, pero sí con cambios relevantes que afectan de lleno a la planificación de las empresas en España.
Ajustes en el Impuesto sobre Sociedades, nuevos incentivos ligados al empleo, avances —y aplazamientos— en la digitalización fiscal y una mayor exigencia en el cumplimiento normativo marcan un ejercicio en el que anticiparse puede suponer una ventaja competitiva.
Las novedades fiscales de 2026 dibujan un escenario de transición: menos tipos nominales para pymes, más control y más obligaciones técnicas para todas.
Menor presión fiscal para pymes y microempresas
Uno de los cambios más significativos para el tejido empresarial es la continuación de la reducción progresiva del Impuesto sobre Sociedades, especialmente dirigida a las empresas de menor tamaño.
En un contexto de costes crecientes —energía, salarios, financiación—, esta rebaja busca aliviar la carga fiscal y reforzar la competitividad.



