En concreto, la firma calcula que los inversores en este tipo de activo tendrían que afrontar pérdidas de 3,8 billones de dólares.
A mediados de julio, ‘gracias’ a las políticas monetarias acomodaticias implementadas en Japón, Europa y Estados Unidos, los bonos con rentabilidades negativas alcanzaron los 11,5 billones de dólares (por debajo, al menos, de los 11,7 billones de finales de junio).
Un contexto, de tipos en mínimos históricos, que pone a los inversores frente a "un creciente riesgo", sobre todo en los títulos de renta fija a largo plazo, más sensibles a cualquier variación en los tipos.
Los tenedores de bonos europeos serían, de hecho, los que mayores pérdidas tendrían que afrontar en el hipotético caso de una vuelta de las yields a niveles de 2011.
"Las rentabilidades de los países del Viejo Continente, especialmente, Italia y España, se han reducido significativamente desde el verano de ese año, pero la vuelta a esas cifras supondría pérdidas del 21% para estos países", detalla la agencia.