Brasil atraviesa una auténtica tormenta política y económica. Al pulso que juega su presidenta, Dilma Rousseff, se une la maltrecha salud de su economía. Por ello, la agencia de calificación crediticia Fitch ha decidido rebajar el rating de la deuda soberana del país hasta BBB-.
Entre las razones que argumenta la agencia están es que Brasil debe hacer frente a la consolidación fiscal y un empeoramiento de su economía. También ve preocupante el clima político del país, que no ayuda a implementar las medidas necesarias para encaminar su cuadro macro. Tal es la situación que Fitch considera que el déficit se deteriorará hasta cerca del un 9% del PIB.
‘Acuerdo’ entre las tres agencias
Fitch se une a Standard & Poor’s y a Moody’s, que durante este verano ya rebajaron la nota de Brasil. En concreto, una semana después de que el gobierno de Dilma Rousseff confirmara que el país se encontraba en recesión técnica, S&P informaba de que bajaba la nota de BBB- a BB+.
En el mes de agosto fue el turno de Moody’s, que rebajó la nota del país desde "Baa2" hasta "Baa3".