Washington se convierte esta semana en el escenario central de la economía mundial con las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) y con un claro protagonista en el horizonte: la guerra arancelaria.
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, y Ajay Banga, presidente del BM ya se han pronunciado sobre cómo la actual incertidumbre y volatilidad están a punto de frenar el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB). Por ello, la necesidad de alcanzar acuerdos de manera urgente se hace evidente.
Georgieva ha destacado que las próximas proyecciones económicas del FMI «incluirán reducciones notables» en el crecimiento, pero enfatizó que «no habrá recesión». Además, se anticipan «alzas en las previsiones de inflación para algunos países». Esta semana, el FMI lanzará su informe de previsiones económicas globales, conocido como WEO, junto con el Monitor Fiscal y el Informe de Estabilidad Financiera Global, donde se espera que haga una evaluación de la salud bancaria.
La inestabilidad y la incertidumbre en torno a las políticas comerciales son, cada vez, mayores. «La volatilidad de los mercados financieros ha aumentado. Y la incertidumbre en torno a la política comercial es descomunal. (…) En gran medida, lo que estamos observando es resultado de una erosión de la confianza: la confianza en el sistema internacional y la confianza entre países», ha comentado la Georgieva.
Sin embargo, también ha subrayado que «todo reto supone una oportunidad». Los encuentros entre autoridades de los países miembros y los foros públicos de debate, que se extenderán hasta el 26 de abril también abordarán temas concretos como la creación de empleo y la gestión de la deuda.
