Tras meses de controversia, la Justicia de Brasil autorizó finalmente la venta directa de ocho refinerías de la petrolera estatal Petrobras sin que la operación precise ser aprobada por el Congreso. Una de las plantas (Rlam) ya está en negociación con el fondo Mubadala, de Abu Dhabi.
La operación, estimada en 4.500 millones de dólares, es parte de un programa de desinversiones estatales lanzado por el Gobierno de Jair Bolsonaro, cuyo ministro de Hacienda, el liberal Paulo Guedes, dijo que se propone “vender todo”, en referencia a empresas estatales.
Público vs privado
La iniciativa llegó a instancias judiciales después de haber sido rechazada por sindicatos y políticos que realizaron una campaña “para mostrar los daños económicos y sociales que causaría la venta de activos de la compañía, sobre todo las refinerías”.
Mientras cursaba esa acción, Petrobras conversaba con interesados en las unidades Rlam (que procesa 330.000 barriles diarios) y Repar (gas). Para la primera, los candidatos más fuertes eran Essar (India) y Mubadala. Este último terminó por hacer la mejor oferta.
Ahora, tras el voto favorable de la Corte Suprema, los inversionistas de Abu Dhabi pasaron a ser los negociadores exclusivos de Rlam y se espera que la venta concluya antes de fin de año. La refinería Repar, en tanto, es disputada por los grupos Repsol-Sinopec (España-China), Ultrapar (Brasil) y Raízen (Shell).