La tendencia era clara hace unos años: deshacerse de los negocios de gestión de activos para obtener capital en un entorno regulatorio tremendamente exigente. La gran banca pasa ahora de un extremo a otro, consciente de la evolución de una industria que no solo ha sobrevivido en los años de crisis, sino que además se ha hecho más fuerte.
Según datos de Inverco, el patrimonio de la inversión colectiva en España (Sociedades y Fondos de Inversión Mobiliaria e Inmobiliaria) se situó a finales de mayo en 367.366 millones de euros. Y de esa cifra, 219.937 millones de euros corresponden al volumen de activos de los fondos de inversión.
Es cierto que después de tres años de notable crecimiento, el ritmo de suscripciones se ha desacelerado. Pero los fondos siguen captando el interés de los ahorradores. Y la banca, más que nadie, lo sabe. Y también el papel que los ingresos por recursos fuera de balance han jugado en sus últimos resultados.
El consejero delegado de Bankia ya lo dejó claro en su última presentación trimestral. "Los fondos y planes de pensiones son el centro de nuestra estrategia", aseguró, recordando que la cuota de la entidad supera ya el 5,6% y las comisiones por la comercialización de este tipo de productos creció un 3% hasta los 26 millones de euros en los tres primeros meses de este año.
Otro caso evidente del poder de la gestión de activos para el negocio de los bancos es el de la gestora de CaixaBank, que ya aporta un 4% del beneficio del grupo, con la mayor cuota de mercado del sector (17,4%).Y aunque sus ingresos por comisiones en productos de inversión cayeron cerca de un 9,5%, las comisiones netas en fondos, seguros y planes de pensiones representan ya un 38% del total del grupo, frente al 32% del mismo periodo de 2015.