Desde la firma señalan la diversidad que muestran las rentabilidades de las diferentes clases de activos, y las grandes oscilaciones que en los últimos años se han producido entre ellos. "La diferencia media entre la mejor y la peor clase de activos desde 2000 es del 13%, y la mayor brecha se dio en 2008, cuando las materias primas perdieron un 18% y la deuda de los mercados emergentes avanzó un 2%", indican los expertos.
Por eso, apuestan por una diversificación constante en las carteras de cara a estos meses de verano. "Diversificar en varias clases de activos es importante y, para los que necesitan ayudan, los fondos multiactivos pueden ser una buena opción", indica Peters. "El trabajo de los expertos que gestionan estos productos consiste en determinar qué activos podrían ser los que mejor comportamiento muestren en diferentes (y cambiantes) entornos de mercado", insiste.
Bajo este escenario, el gestor explica la estrategia que el equipo de Fidelity de multiactivos está siguiendo en el entorno actual, señalando tres factores clave que podrían influir en la evolución de las diferentes clases de activos:
La contradicción entre los mercados de bonos y acciones
"Aunque los rendimientos de los bonos han caído hasta niveles récord, poniendo así de relieve la demanda de seguridad entre los inversores, el S&P 500 está en máximos históricos", señala. "Es posible que los rendimientos de los bonos estén tan bajos que los inversores piensen que las rentabilidades por dividendo son más atractivas comparadas con los riesgos que rodean a los bonos. Estaremos atentos a un cambio de actitud ante la deuda pública de alta calidad".