A pesar de que la cultura financiera sigue siendo una asignatura pendiente en España, es evidente que los ahorradores tienen cada vez más claro que, para seguir manteniendo el nivel de vida tras la jubilación, será necesario complementar la pensión pública.
Sin embargo, y pese a ser conscientes de ello, el desarrollo de planes y fondos de pensiones aún está muy rezagado en el país respecto a otros europeos. Según datos de Inverco, en 2015 el volumen de activos de los fondos de pensiones en relación con el PIB se situó en el 84,4% para la media ponderada de los países de la OCDE. Y España ocupa en ese ranking uno de los puestos más bajos, con el 9,5% del PIB.
La iliquidez, su escasa rentabilidad y las comisiones poco o nada competitivas son solo algunas de las críticas que han frustrado los intentos de autoridades y entidades por fomentar los planes de pensiones en los últimos años. Pero frente a los que piensan que estos productos son una mala opción, desde Abante consideran que el problema está en cómo se invierte a través de ellos.
Para Enrique Borrajeros, socio y director de desarrollo de negocio de la firma, los ahorradores deben exigir a los planes de pensiones lo mismo que a los fondos de inversión: una acertada distribución de activos y una correcta selección de valores.
Cultura financiera: clave en el desarrollo