Aunque el debate en la última cumbre el G7 se ha centrado en política exterior, el país anfitrión no escapa del análisis de los economistas por sus cifras internas. El gobierno de Emmanuel Macron sigue implementando reformas fiscales sin perder de vista el elevado déficit presupuestario, que se espera que supere los objetivos en 2020, lo que ha suscitado cierta preocupación por la sostenibilidad de la deuda del país.
Sin embargo, para Bernhard Bartels, director asociado de Finanzas Públicas de Scope Ratings, esto no es es necesariamente negativo desde el punto de vista crediticio si se invierte de forma efectiva a tasas de financiación récord actuales. Desde esta firma señalan que, tras un breve período de consolidación fiscal, con un déficit público del 2,5% del PIB en 2018, el déficit de Francia para 2019 vuelve a aumentar, probablemente hasta el 3,1% del PIB, aunque este aumento refleja en gran medida un cambio fiscal puntual. Eso sí, a partir de 2020, el Gobierno sitúa las perspectivas de déficit público en torno al 2% del PIB.
Repunte puntual
En su reciente informe sobre las finanzas públicas, la oficina de auditoría de Francia expresó menos optimismo sobre las perspectivas presupuestarias, habida cuenta de las promesas del Gobierno a los chalecos amarillos de destinar más de 10.000 millones de euros a la mejora de los ingresos de los trabajadores más pobres y de los pensionistas. Dado que el Ministerio de Hacienda aún no ha anunciado los detalles sobre cómo compensar el déficit de ingresos resultante, Scope espera que el déficit de 2019 sea de 0,1-0,2 puntos porcentuales por encima de las proyecciones.
«Incluso una desviación a corto plazo de los objetivos fiscales no es necesariamente una mala noticia para el rating soberano de Francia, actualmente en AA con perspectiva estable, ya que el gasto debería ayudar a estimular el potencial de crecimiento del país, estimado por Scope en sólo un moderado 1,5%», señala Bernhard Bartels, director asociado de Finanzas Públicas de Scope. Tras la crisis financiera, muchos países consolidaron sus finanzas públicas mediante un mayor crecimiento en lugar de acumular superávits primarios. «Centrarse en los superávits fiscales primarios puede contrarrestar de manera intuitiva los problemas de sostenibilidad de la deuda de un país si el crecimiento se ahoga en el proceso, como se ha demostrado durante muchos años en el caso de Italia».