Francia retrasa la prohibición de vasos de plástico a 2030

Francia aplaza hasta 2030 la prohibición de los vasos de plástico de un solo uso para dar más margen de adaptación al sector y revisar su viabilidad técnica.
Museo del Louvre, Francia Museo del Louvre, Francia
Museo del Louvre, Francia :: Unsplash

Francia ha decidido aplazar la prohibición de los vasos de plástico de un solo uso hasta el 1 de enero de 2030, una medida que inicialmente debía entrar en vigor en 2026. El cambio se recoge en un decreto publicado por el Gobierno.

El Ejecutivo justifica el retraso en la necesidad de dar más tiempo al sector para adaptarse a los nuevos requisitos técnicos y productivos, en un contexto de transición hacia materiales alternativos.

La decisión introduce un nuevo calendario regulatorio para uno de los elementos más extendidos del consumo de plástico desechable.

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Revisión técnica y nuevo calendario

El decreto modifica la fecha límite para la comercialización de vasos desechables, permitiendo un análisis más profundo de las soluciones técnicas disponibles antes de aplicar la prohibición definitiva.

El texto prevé un nuevo examen de la situación en 2028, con el objetivo de evaluar el grado de avance del sector y la viabilidad real de las alternativas al plástico convencional.

Este enfoque busca evitar disrupciones industriales y garantizar una transición ordenada hacia modelos más sostenibles.

Antecedentes de la política antiplásticos

Desde 2021, Francia ha desplegado una estrategia progresiva de reducción del plástico, con la prohibición de pajitas, cubiertos y palitos desechables.

En 2022, la normativa se amplió a otros productos, como las bolsitas de té envueltas en plástico y el uso de este material para envolver periódicos y revistas.

Estas medidas han situado a Francia entre los países europeos más activos en la regulación de residuos plásticos.

Gestión de existencias y adaptación empresarial

El nuevo decreto contempla un periodo transitorio para permitir el agotamiento de existencias de vasos fabricados o importados antes de la nueva fecha límite de 2030.

Esto concede a las empresas un margen adicional para reorganizar su producción, invertir en materiales alternativos y ajustar sus cadenas de suministro.

El Gobierno defiende que esta flexibilidad es clave para compatibilizar los objetivos ambientales con la viabilidad económica del sector.

Compromiso ambiental y equilibrio regulatorio

El aplazamiento no supone una renuncia a la prohibición, sino un ajuste del calendario dentro del compromiso francés con la reducción de residuos plásticos.

Las autoridades mantienen como objetivo final la eliminación progresiva del plástico de un solo uso, alineada con las políticas ambientales europeas.

El Ejecutivo insiste en que el enfoque gradual permitirá mejores resultados ambientales sin generar impactos abruptos en la actividad económica.

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