El proyecto adjudicado a Direction des Constructions Navales Services (DCNS), al que también optaban empresas de Alemania y Japón, constituye todo un estímulo económico para Australia. Según el primer ministro, Malcom Turnbull, "(Los nuevos submarinos) serán fabricados en Australia, con empleos australianos, con acero australiano, aquí mismo en donde estamos", aseguró.
Según el Gobierno australiano, la recomendación de los expertos a favor de Francia para la construcción de submarinos, la más ambiciosa en la Defensa australiana, ha sido "inequívoca" al señalar que la oferta de DCNS es la que mejor se ajusta a las necesidades de su país.
En concreto, el hecho de que el submarino propuesto por DCNS sea de propulsión mixta, eléctrica y diésel,ha sido la clave para superar a sus competidores: la alemana Thyssenkrupp Marne Systems y japonesa, un consorcio formado por Kawasaki y Mitsubishi.
Para Francia es también una buena noticia en materia de empleo pues la enorme carga de trabajo asegura el empleo de 4.000 trabajadores de DCNS durante décadas, ya que se encargarán del mantenimiento durante más de 40 años.
El presidente francés, Francois Hollande, ha felicitado a Australia por su decisión a través de Twitter: "Elección histórica de Australia a favor de Francia y DCNS para la construcción de 12 submarinos. Felicito a todos los que han contribuido".