La diversificación en una cartera de inversión es una tarea fundamental para mitigar los riesgos, pero también para tener exposición a sectores y activos diferentes que aporten un extra de rentabilidad a las inversiones. Precisamente, para jugar este papel, los fondos multiactivos y los fondos alternativos ofrecen una serie de beneficios que merece la pena tener en cuenta. Ahora bien, antes de continuar con los beneficios, primero es necesario entender lo que son y las diferencias que hay entre ambos.
Un fondo multiactivo es un tipo de fondo de inversión que invierte en una variedad de clases de activos, como acciones, bonos, efectivo, bienes raíces y otros instrumentos financieros. La idea principal es diversificar la cartera del fondo entre distintos tipos de activos para mitigar riesgos y buscar un equilibrio entre rentabilidad y estabilidad.
Mientras, un fondo alternativo es un tipo de fondo de inversión que busca obtener retornos mediante estrategias que van más allá de las inversiones tradicionales en acciones, bonos o efectivo. Estos fondos emplean estrategias más complejas y menos convencionales para generar ganancias, a menudo utilizando instrumentos financieros sofisticados y técnicas de inversión no tradicionales.
Así las cosas, la primera gran diferencia es que los primeros invierten en productos tradicionales, mientras que los segundos no. Un fondo multiactivo está compuesto por renta fija, variable, efectivo y otros instrumentos tradicionales. Mientras, en un fondo alternativo se puede encontrar desde exposición al mercado inmobiliario hasta el capital privado en todas sus formas.
Los inversores, forzados a la diversificación
“Ante esta nueva situación, en la que el equilibrio secular entre renta fija y renta variable se ha visto gravemente alterado en 2022 y buena parte de 2023, una inversión multiactivos moderna trata de compensar la debilidad natural del enfoque equilibrado tradicional. En consecuencia, el principal beneficio reside en prepararse para el reto de mitigar el riesgo de una correlación inestable entre bonos y acciones”, asegura Michaël Nizard, responsable de Multi-Asset & Overlay en Edmond de Rothschild Asset Management.
