El próximo 5 de noviembre Estados Unidos elegirá un nuevo presidente, que tomará posesión a finales del mes de enero de 2025. Aunque las encuestas dan cada vez más favorito a Donald Trump, estos últimos días de campaña pueden cambiar el voto de los electores indecisos. En cualquier caso, los mercados y los inversores parecen moverse al calor de las encuestas que se van publicando, pero ¿tiene sentido?
El impacto real de las elecciones en los mercados
En esta ocasión, se cumple el popular refrán que señala que hay “mucho ruido y pocas nueces”. O lo que es lo mismo, el revuelo causado es mucho mayor al impacto real que estos comicios tendrán en los mercados. De hecho, según Natixis Center for Investor Insight, el 54% de los asesores financieros creen que el resultado ya está descontado en el mercado.
La historia demuestra que la renta variable ha funcionado bien independientemente de la configuración política de Washington. Desde 1933, ha habido 44 años en los que un partido ha controlado la Casa Blanca y el Congreso al mismo tiempo. Durante estos periodos, las acciones registraron una rentabilidad media anual del 14,4%, ligeramente superior a las ganancias medias cuando el Congreso estaba dividido entre los dos partidos.

Históricamente, el resultado ‘menos bueno’ ha sido cuando el Congreso está controlado por el partido opuesto al presidente, pero incluso en este caso la rentabilidad media ha sido de dos dígitos.
“Puede que los votantes tengan una marcada preferencia por estos resultados, pero los inversores deberían consolarse con el hecho de que todos estos escenarios han producido históricamente fuertes rendimientos de la renta variable”, sostienen desde Capital Group. «Los inversores se preocupan demasiado por el ganador de las elecciones, harían bien en ignorar el ruido y centrarse en el largo plazo».