Reino Unido ha pasado de ser el mercado favorito de los inversores soberanos a ocupar el cuarto puesto, según una edición especial por el décimo aniversario de Invesco Global Sovereign Asset Management Study. En 2014, Reino Unido era el destino más deseado para el capital de los inversores soberanos, pero desde entonces ha descendido en el ránking hasta quedar por detrás de EEUU, India y Alemania.
El estudio de Invesco, que está basado en datos recogidos a lo largo de los últimos diez años, refleja el ascenso de los soberanos hasta convertirse en instituciones públicas muy influyentes que están asumiendo un papel de liderazgo proporcional a su tamaño e importancia como inversores globales.
Los éxitos de los soberanos fomentan nuevos lanzamientos
Desde el primer estudio de Invesco, los inversores soberanos han crecido en tamaño hasta convertirse en unos de los inversores institucionales más influyentes del mundo que gestionan 33 billones de dólares * en activos. Han madurado llegando a ser instituciones públicas de alto perfil de las que se espera que sean transparentes, responsables e impulsen cambios económicos y sociales positivos.
El éxito de los fondos soberanos ha animado a muchos países a crear el suyo propio. A lo largo de la década se ha producido un aumento constante en el número de soberanos de desarrollo, que son fondos comprometidos con la diversificación y el desarrollo de la economía local. Los gobiernos de varios mercados emergentes, especialmente en África, cada vez reconocen más el papel que pueden jugar estos fondos para impulsar el desarrollo a largo plazo. En la década pasada, se han lanzado en África 12 nuevos fondos soberanos, de los que 11 juegan un papel estratégico en el desarrollo de sus economías locales.
Los soberanos de desarrollo han crecido en sofisticación además de en número. Antes se les consideraba custodios de los activos estatales, pero ahora se han hecho inversores globales más convencionales, con agresivos objetivos de rentabilidad. Las Inversiones Estratégicas Directas, que en 2013/14 suponían el 79% de las carteras de soberanos de desarrollo, han caído al 46% en 2022, en favor de asignaciones más elevadas a renta variable, renta fija y alternativos.